El 2025 en perspectiva: la cultura es nuestra brújula

IFACCA - International Federation of Arts Councils and Culture Agencies, 10 December 2025 , International

En este año histórico se cumple un cuarto de siglo desde la creación de la Federación Internacional de Consejos de las Artes y Agencias Culturales y de la celebración de nuestra primera Cumbre Mundial de las Artes y la Cultura. También se cumplen 20 años desde la adopción de la Convención de la UNESCO de 2005 sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales, cuyos principios defendemos a través de nuestro trabajo. Estos hitos han estado acompañados de un calendario de encuentros significativos y de colaboración en toda la comunidad cultural internacional, mientras seguimos trabajando en conjunto para alcanzar objetivos compartidos.

En mayo, realizamos nuestra 10ª Cumbre Mundial junto con el Consejo de las Artes de Corea (ARKO) en Seúl, República de Corea, donde recibimos a 406 delegados de más de 90 países. La Cumbre abordó el tema Trazando el futuro para las artes y la cultura y dio impulso a la Conferencia Mundial de la UNESCO sobre Políticas Culturales y Desarrollo Sostenible – MONDIACULT 2025, que tuvo lugar en septiembre, en Barcelona, España. Nuestro Informe de la Cumbre incluye conclusiones clave de los debates y sirvió de base para el Dossier que presentamos en MONDIACULT, en el que abordamos el posicionamiento de la cultura en las futuras agendas globales de las Naciones Unidas. Aprovechamos esta oportunidad para felicitar a nuestros(as) colegas de la UNESCO y al Ministerio de Cultura de España por la organización de MONDIACULT 2025 y elogiar su compromiso con el diálogo cultural internacional. Los debates dejaron claro que la cultura es esencial para abordar los problemas sociales y debemos posicionarla urgentemente como una prioridad, especialmente mientras los sectores culturales y creativos (SCC) continúan enfrentando desafíos persistentes, como las precarias condiciones laborales, la necesidad de inversión, así como la rápida evolución de la inteligencia artificial y las tecnologías digitales.

Con la cultura como brújula, al mirar hacia 2026 y más allá, hemos identificado varios principios y prioridades clave para el futuro.

 

La cultura es una dimensión esencial de cualquier sociedad habitable, no un mero factor secundario del desarrollo sostenible.

Nuestras discusiones de este año enfatizaron el valor de la cultura como algo esencial y principalmente social, más que económico o instrumental. Esto confirma, sin embargo, que la cultura también crea capital social, que es instrumental en la medida en que se aprovecha para generar cohesión social, confianza, bienestar y beneficios mutuos. Aunque las industrias culturales y creativas suelen valorarse principalmente en términos económicos, los SCC —incluidos los sectores sin fines de lucro, informales, públicos y comerciales— generan expresiones culturales y artísticas de valor social, que también pueden tener valor instrumental, transformador y/o económico.

En este ámbito, celebramos el Documento Final de MONDIACULT 2025, que aboga por que la cultura sea un objetivo independiente dentro de la próxima estrategia de las Naciones Unidas; la adopción de la Declaración de KwaDukuza de los(as) Ministros(as) de Cultura del G20 en Sudáfrica, en octubre, que llama a reconocer, proteger e incluir la cultura como un objetivo específico en cualquier agenda de desarrollo posterior a 2030; y la publicación por parte de la Comisión Europea de la Brújula cultural para Europa un Borrador de Declaración Conjunta para fortalecer el marco político de la Unión Europea (UE) en materia de cultura, que expone su visión estratégica a largo plazo y destaca la importancia de la cultura para las personas y las comunidades, así como los derechos y principios culturales.

 

Los derechos culturales son inseparables de las dimensiones social y económica de la cultura, y sostienen nuestro marco de acción.

Durante la 10ª Cumbre Mundial, la dra. Alexandra Xanthaki, Relatora Especial de la ONU en el ámbito de los derechos culturales, hizo un llamado a resistir los esfuerzos por socavar la diversidad; garantizar que cualquier definición de cultura permita la evolución y la pluralidad; proteger tanto la cultura como los derechos culturales; y renovar el compromiso con los enfoques de la cultura basados en derechos humanos. Los elementos de este enfoque basado en derechos se exponen en el informe de julio de la dra. Xanthaki sobre inteligencia artificial y creatividad. Además, en España, el Ministerio de Cultura ha lanzado su Plan de derechos culturales, que redefine las políticas culturales desde una perspectiva de derechos humanos y reconoce la cultura como un derecho fundamental y un bien común vinculado al bienestar, la democracia y la justicia social.

 

La inversión en cultura es fundamental.

Como se indica en el Informe mundial de la UNESCO sobre políticas culturales | La cultura: El ODS ausente, “la cultura es un sistema vivo de significado, pertenencia, creatividad y bienestar. Y, como cualquier sistema, requiere una inversión, una coordinación y una visión sostenidas”. Este año, las actividades internacionales relacionadas con el financiamiento de la cultura fueron cada vez más visibles. En julio, en España, la cuarta Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo adoptó el Compromiso de Sevilla, que incluye un reconocimiento histórico de la contribución de la cultura y la economía creativa al desarrollo sostenible. En agosto, líderes de Asia-Pacífico adoptaron una declaración conjunta confirmando la influencia económica de la cultura y las industrias culturales y creativas como catalizadores del crecimiento económico en el primer Diálogo de Alto Nivel de APEC sobre Industrias Culturales y Creativas. En septiembre, Arabia Saudita organizó la primera edición de la Conferencia de Inversión Cultural, que concluyó con una hoja de ruta para el crecimiento a largo plazo y nuevas iniciativas para impulsar la inversión cultural, y reforzó la cultura como un activo y un motor del crecimiento sostenible; finalmente, se presentó oficialmente la Cumbre CANEX (Creative Africa Nexus) en la Feria Comercial Intraafricana en Argelia, que llamó a mejorar la infraestructura y el financiamiento para desbloquear el potencial económico del sector, así como políticas nacionales sólidas para apoyar a los(as) creadores(as) y abrir mercados para las industrias culturales y creativas.

A nivel nacional, también se ha seguido centrando mucho el foco en una mayor inversión en cultura. En China, su industria cultural alcanzó ingresos de más de 19,14 billones de yuanes en 2024, lo que representa un aumento del 37,7 por ciento respecto a 2020, y el gobierno prevé continuar fomentando la creación cultural en su próximo 15º Plan Quinquenal (2026-2030). En Canadá, el Consejo de las Artes co-encargó el informe Obras de arte: los dividendos sociales y económicos del sector de las artes y la cultura de Canadá. El informe muestra que el sector de las artes y la cultura contribuyó con 65 mil millones de dólares al PIB directo de la economía nacional en 2024, creció más rápido y generó más empleos por dólar invertido que otros sectores clave como el petróleo y el gas, la manufactura o la agricultura. En Chile, en octubre, el gobierno anunció que aumentará la inversión en cultura en más de un 11 por ciento, como una prioridad estratégica transversal del gobierno. En Noruega, una encuesta reciente de Artes y Cultura de Noruega muestra que el 57 por ciento de la población cree en la importancia de la inversión pública en artes y cultura y el 67 por ciento quisiera mantener o aumentar el nivel de financiamiento. En el Reino Unido, el gobierno publicó un Plan sectorial para las industrias creativas que busca aumentar significativamente la inversión en creatividad e innovación para 2035. Y en Vietnam, este fue el primer año de la política de inversión del Programa Nacional de Objetivos de Desarrollo Cultural (2025–2035), que incluye como meta que las ICC contribuyan el 7 por ciento del PIB del país para 2030.

 

Debemos entender la Inteligencia Artificial (IA), la gobernanza digital y la soberanía de datos como fuerzas controvertidas que están configurando el panorama cultural y siguen desarrollándose.

El potencial y los riesgos asociados a estas fuerzas se subrayan en el informe de 2025 del Grupo Independiente de Expertos(as) de la UNESCO sobre Inteligencia Artificial y Cultura, que advierte que la IA avanza más rápido que la gobernanza global. El ámbito digital es inherentemente cultural y requiere marcos de gobernanza que respeten los valores y derechos culturales, por lo que celebramos los avances de este año en el desarrollo de marcos de gobernanza, recursos sobre regulación ética de la IA y planes nacionales de IA que incluyen explícitamente la cultura. En Europa, se implementó la Ley de IA de la UE y se amplió la educación y formación para la alfabetización en IA en el sector cultural; mientras que la Comisión Europea publicó su Plan de acción “Continente de IA” para mejorar la competitividad y salvaguardar y promover los valores democráticos y la diversidad cultural. En Islandia, el Ministerio de Cultura, Innovación y Educación Superior ha publicado el primer Plan de acción de IA 2025-2027 del país; en la República de Corea, el plan Corea cultural 2035 presenta un plan a largo plazo para la transición nacional en la era de la IA; en Panamá, el Ministerio de Cultura ha examinado la era de la IA y la ley de derechos de autor; en las Islas Salomón, el gobierno ha comenzado a planificar un futuro de economía digital inclusiva; y en Zambia, el Ministerio de Turismo organizó el Foro inaugural de digitalización del patrimonio cultural 2025 y se comprometió a modernizar el patrimonio cultural mediante tecnología digital.

La soberanía de datos es un tema crucial, especialmente en lo que respecta a la protección de los sistemas de conocimiento indígena en los espacios digitales, y debemos realizar investigaciones responsables, respetar los datos de las comunidades y grupos culturales, y proteger la diversidad de los sistemas de conocimiento. El sr. Michael Running Wolf, especialista en ética de IA y cofundador de First Language AI Reality, lo destacó durante la 10ª Cumbre Mundial y demostró que es posible adoptar enfoques éticos que garanticen que los(as) participantes conserven la propiedad de sus datos y reciban una compensación justa. La inversión gubernamental puede apoyar estos enfoques, como lo demuestra un proyecto reciente financiado por el Ministerio de Negocios, Innovación y Empleo de Aotearoa/Nueva Zelanda –Papa Reo– que desarrolló una plataforma multilingüe de procesamiento de lenguaje natural que permite a comunidades indígenas más pequeñas crear sus propias herramientas de reconocimiento de voz e IA, manteniendo la soberanía de los datos.

 

Las condiciones laborales en el SCC necesitan una mejora urgente.

El Informe sobre el futuro del empleo 2025 del Foro Económico Mundial y la investigación del Banco Interamericano de Desarrollo sobre los empleos muestran que los sectores culturales y creativos sufrirán una disrupción significativa a medida que la automatización y la IA transformen los mercados laborales. En el último año, varios gobiernos han implementado nuevas leyes y establecido colaboraciones interministeriales y privadas para ayudar a mejorar las condiciones laborales del sector. En Jamaica, una colaboración público-privada entre el Ministerio de Cultura, Género, Entretenimiento y Deporte y Guardian Life Limited lanzó el Plan de seguros para artistas y creativos(as) de Jamaica (JECIP), que ofrece una protección adicional para artistas y creativos(as) con cobertura integral para hospitalización, cirugía, servicios de diagnóstico, medicamentos recetados, maternidad, atención dental y visitas médicas. En Malasia, el Ministerio de Recursos Humanos introdujo la Ley de trabajadores de la economía colaborativa 2025, para extender los derechos legales y protección a los(as) trabajadores(as) en las industrias artísticas, creativas y culturales. En Paraguay, el gobierno implementó la Ley N.º 4199/2010 de Seguro Social del Artista. La ley representa un avance histórico en derechos culturales y laborales para los(as) trabajadores(as) del país al incorporarlos(as) por primera vez al sistema de seguridad social. Y en Singapur, el Consejo Nacional de las Artes ha trabajado para ampliar sus iniciativas del Centro de Recursos para Artistas (ARH) con el objetivo de cubrir temas como la mejora de las condiciones laborales de los(as) profesionales artísticos(as), cuestiones legales como la protección de derechos de propiedad intelectual, y el desarrollo de recursos para el bienestar.

Además, se han producido avances en recursos y herramientas relacionados con la mejora de las condiciones laborales del sector. Durante MONDIACULT 2025, se presentó la Carta para una Cultura Justa como una herramienta práctica para promover la equidad, la sostenibilidad, condiciones laborales dignas y una remuneración justa para artistas, creativos(as) y trabajadores(as) culturales en todo el mundo. En Estonia, el presupuesto nacional de cultura para 2026 apoyará un aumento salarial para trabajadores(as) culturales. En Malta, el Consejo de las Artes y el Ministerio de Tierras, Cultura y Gobierno Local, junto con la División de Personas y Estándares, firmaron un instrumento administrativo para establecer una estructura salarial unificada en todas las entidades culturales que gestionan y promueven las artes, lo que proporciona una base salarial fija hasta 2029 para ofrecer estabilidad financiera. Y, en Eslovenia, el gobierno adoptó un decreto sobre un salario mínimo para trabajadores(as) autónomos(as) en el ámbito cultural, con el fin de establecer protecciones concretas para trabajadores(as) culturales independientes.

Los estudios públicos sobre el empleo cultural siguen revelando tendencias importantes en el crecimiento de la fuerza laboral y las realidades de las condiciones laborales en todo el sector. En Nueva Zelanda, Creative New Zealand publicó un estudio que muestra las prácticas salariales del sector privado en el sector artístico. En Filipinas, según la Autoridad de Estadísticas del país (PSA), el empleo en las industrias creativas aumentó a 7,51 millones de personas en 2024, desde 7,23 millones en 2023, lo que representa un crecimiento anual del 3,9 por ciento. Y, en España, el Ministerio de Cultura informó un crecimiento del empleo cultural del 6,6 por ciento en 2024, alcanzando 771.000 puestos de trabajo, lo que demuestra la resiliencia económica y la expansión del sector. Mientras tanto, en Suecia, un informe reciente del Konstnärsnämnden – el Comité Sueco de Subvenciones para las Artes – reveló que, a pesar de los desafíos de la pandemia, los ingresos de los(as) artistas aumentaron entre 2019 y 2022. Y, en el Reino Unido, un informe de Creative Futures, Forjando futuros para los(as) trabajadores(as) autónomos(as), examinó los retos a los que se enfrentan quienes trabajan en el ámbito cultural de manera independiente.


Los datos y la evidencia son vitales para dar respuestas políticas informadas.

Durante MONDIACULT 2025, la UNESCO publicó su Marco revisado de estadísticas culturales 2025, desarrollado por un Grupo de Expertos(as) en el que participó IFACCA. Tras los 16 años transcurridos desde la versión de 2009, este esperado marco actualizado aborda brechas históricas en datos comparativos y proporciona a los gobiernos y las agencias culturales herramientas mejoradas para medir las contribuciones sociales y económicas de la cultura. Por otra parte, el Banco de Desarrollo del Caribe, a través de su Fondo de innovación para las industrias culturales y creativas, ha situado los datos en el centro de su estrategia para impulsar el crecimiento sostenible de la economía creativa en la región.

El progreso en el mapeo cultural también se ha acelerado en todo el mundo. En India, el Ministerio de Cultura ha continuado su mapeo cultural integral para desarrollar una infraestructura sólida de datos para la formulación de políticas. En Nigeria, el Ministerio Federal de Arte, Cultura, Turismo y Economía Creativa publicó el Informe de Mapeo de Datos de la Economía Creativa, un estudio pionero que ofrece un panorama completo de las oportunidades en toda la cadena de valor de la economía creativa. Y en Ruanda, el Ministerio de Juventud y Artes realizó un mapeo de artistas a nivel nacional para establecer la primera base de datos completa y actualizada del país sobre artistas e instituciones creativas.

También hemos visto regularmente iniciativas para fomentar respuestas políticas más matizadas. En Australia, Creative Australia se asoció en un proyecto pionero de datos e investigación con varias instituciones, que busca desarrollar habilidades en datos e infraestructura digital en las artes creativas para facilitar investigaciones, evaluaciones y mediciones de impacto más significativas; en Chile, el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio publicó su Marco de Estadísticas Culturales actualizado a 2025, una herramienta que ayuda a organizar los datos sobre los sectores de la cultura y el patrimonio; en Finlandia, el Centro de Promoción de las Artes informó de un aumento en el apoyo al arte público; y, en Italia, una federación nacional de organizaciones culturales publicó datos que constatan la recuperación tras la pandemia y el crecimiento en el sector cultural.

 

La construcción de paz y la protección de artistas y patrimonio cultural en zonas de conflicto es una prioridad.

Los ataques contra las artes y el patrimonio cultural, tanto material como inmaterial, son intentos de socavar las identidades, expresiones y tradiciones culturales, y el reciente Informe Global de la UNESCO sobre Políticas Culturales | Cultura: El ODS ausente destaca que la lucha contra el tráfico ilícito de bienes culturales forma parte de la seguridad global y la construcción de paz. En Europa, el mes pasado, los(as) ministros(as) de 26 países de la UE firmaron una Declaración sobre la necesidad de la cultura y los medios como salvaguarda de nuestras democracias europeas, que subraya: “la cultura, el patrimonio cultural y las políticas de comunicación deben ser una parte vital… de la seguridad europea para proteger nuestras democracias”. Además, este año, los gobiernos nacionales han continuado los esfuerzos para proteger el patrimonio cultural, como en el caso de los Ministerios de Cultura de Perú y Panamá, que formalizaron un convenio de cooperación institucional para la protección y gestión del patrimonio cultural.

La protección de artistas y trabajadores(as) culturales en riesgo también siguió siendo motivo de aguda preocupación, especialmente ante conflictos en curso que requieren una atención internacional sostenida. Las medidas para proteger a profesionales vulnerables han incluido mecanismos de apoyo inmediato y sistemas a mediano y largo plazo para artistas desplazados(as) y en riesgo. La UE publicó su tercer informe sobre patrimonio cultural en conflictos y crisis, Salvaguardar el pasado es garantizar el futuro, que destaca su enfoque proactivo para la protección del patrimonio cultural. Mientras tanto, On the Move publicó su informe Temporalidades en interseccionalidad: la transición de los(as) artistas en riesgo y desplazados(as), que examina los complejos desafíos relacionados con las temporalidades que enfrentan los(as) artistas en situaciones de crisis y subraya la necesidad de un apoyo que aborde tanto la seguridad inmediata como la sostenibilidad profesional a largo plazo.

 

El compromiso para proteger las culturas vivas y los conocimientos indígenas está tomando fuerza.

Este año se ha fortalecido el compromiso con la protección de las lenguas y los sistemas de conocimiento indígena como pilares de la conciencia cultural. En Australia, el equipo de Artes de las Primeras Naciones de Creative Australia publicó un informe de referencia que destaca la necesidad de inversión a largo plazo, apoyo para la preservación cultural, transmisión intergeneracional de conocimientos, desarrollo de habilidades, trayectorias profesionales e infraestructura; en las Islas Cook, el Ministerio de Desarrollo Cultural ha centrado sus esfuerzos en salvar la lengua maorí de las Islas Cook; en Namibia, líderes indígenas de todo el mundo se reunieron en Windhoek para compartir sabiduría ecológica, preservar la cultura y promover futuros sostenibles; en Papúa Nueva Guinea, la Comisión Nacional de Cultura publicó su borrador de la Política Pasin Ples 2025–2035, una hoja de ruta integral para orientar a las instituciones culturales, comunidades locales y socios de desarrollo en la preservación y revitalización de costumbres, lenguas y prácticas indígenas durante la próxima década. En Perú, el gobierno y ocho organizaciones que representan a pueblos indígenas y nativos firmaron el Acta de Consulta Previa de la Política Nacional de Pueblos Indígenas u Originarios (PNPI) al 2040, que recoge más de 120 acuerdos sobre temas clave, incluida la protección del conocimiento tradicional. Además, la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) celebró el primer aniversario de su tratado histórico sobre propiedad intelectual, recursos genéticos y conocimientos tradicionales asociados, reconociendo las valiosas contribuciones culturales de los pueblos indígenas. Se han logrado algunos avances desde su adopción. La República de Malawi se convirtió en el primer país en ratificar el tratado en diciembre del año pasado, y la República de Uganda fue el segundo en hacerlo en agosto de este año.

 

La cultura y la acción climática: una emergencia política transversal.

El medio ambiente y el papel de la cultura en la acción climática han estado en el centro de atención este año, en el que la cultura ha jugado un papel fundamental en la 30ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30) en Belém, Brasil. Cabe destacar que, en la COP30, la cultura se incluyó por primera vez en la agenda oficial de acción climática, lo que pone de relieve el creciente reconocimiento de la cultura en los debates sobre el clima. Esto se basa en el impulso de la reciente Declaración de Barcelona del Grupo de Amigos(as) para la Acción Climática Basada en la Cultura en MONDIACULT 2025.

A nivel regional, en África, la Declaración de KwaDukuza, adoptada durante la cuarta Reunión Ministerial del Grupo de Trabajo de Cultura del G20 en Sudáfrica, sitúa la intersección de la cultura y el cambio climático entre sus principios rectores para dar forma a las respuestas globales. En la región de Asia-Pacífico, los(as) participantes en el encuentro Indonesia-Sinergia Cultural del Pacífico 2025 adoptaron la declaración conjunta Una visión compartida para un Pacífico sostenible y resiliente, que refleja el compromiso de abordar desafíos globales como el cambio climático y la disrupción digital. Finalmente, Culture Action Europe ha destacado cómo las empresas sociales culturales y artísticas lideran la transición climática sostenible mediante modelos prácticos para la transformación del sector.

Diversas iniciativas nacionales también han demostrado sendos enfoques para la cultura y la acción climática. Este año en Francia, el Ministerio de Cultura dio cuenta de los avances en la transición ecológica dentro del sector cultural; Artes y Cultura de Noruega elaboró un programa climático y ambiental para el sector cultural; y, en Filipinas, la senadora Loren Legarda hizo un llamado a las naciones vulnerables al clima a promover enfoques integrados que protejan la cultura, la identidad y la historia junto con la vida y los medios de subsistencia.

Este año también se publicaron documentos y recursos clave, como el documento temático de la UNESCO Cultura y acción climática: de los márgenes al centro, que argumenta la necesidad de un cambio fundamental para situar la cultura en el núcleo de la acción climática. En Irlanda, el Departamento de Cultura, Comunicaciones y Deporte publicó su Hoja de ruta de acción climática 2025, que detalla las acciones para reducir aún más su impacto climático y ambiental. En Jordania, el Ministerio de Cultura publicó sus Recomendaciones para una política de patrimonio cultural y cambio climático, que presenta un camino a seguir para colocar el patrimonio cultural en el núcleo de la acción climática y el desarrollo sostenible, y pide medidas prácticas para integrar la cultura y el patrimonio en las políticas e iniciativas climáticas nacionales. En España, el Ministerio de Cultura ha publicado un Libro verde sobre la gestión sostenible del patrimonio cultural. Y en el Reino Unido, Julie's Bicycle publicó un mapeo de riesgos climáticos para los espacios culturales de Londres y perspectivas de su programa Transforming Energy, que aceleró la descarbonización en el sector cultural.

 

Mirando hacia adelante: trazando el futuro para pasar a la acción.

Entrando en el próximo cuarto de siglo, debemos abordar con urgencia los retos globales, para lo que serán claves la cooperación internacional y el multilateralismo. Como declaró Ernesto Ottone, subdirector general de la UNESCO, en la 10ª Cumbre Mundial, un futuro para las artes y la cultura “es una responsabilidad compartida: ningún gobierno, institución o comunidad puede lograrlo por sí mismo. Todos los actores de nuestro ecosistema cultural deben trabajar mano a mano”. Además, el Informe mundial de la UNESCO sobre políticas culturales | Cultura: El ODS ausente afirma que “la cultura ya está impulsando el desarrollo sostenible. Lo que falta es un marco unificado, visible y con recursos suficientes para apoyar este impulso a gran escala”.

Nos llena de esperanza el impulso generado en 2025 para mirar hacia un futuro en el que la cultura sea tratada de manera inequívoca como una dimensión esencial de cualquier sociedad habitable. La cultura está en el corazón de quienes somos y de cómo imaginamos nuestro futuro compartido: la cultura es nuestra brújula. El camino por delante exige garantizar la inversión pública y privada, abordar las barreras estructurales que sufren las instituciones culturales y apoyar planes legales, institucionales y financieros, incluyendo mejores protecciones para quienes trabajan en el ámbito cultural, los derechos culturales y el conocimiento tradicional. La cultura siempre ha dado forma al futuro y, en 2026 y más allá, debemos seguir construyendo el andamiaje para sostenerla. La intensidad del diálogo en los últimos doce meses debe transformarse ahora en acciones concretas.

 

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